Cuidados básicos para tus brochas de maquillaje
Mantener tus brochas limpias no solo prolonga su vida útil, sino que también protege tu piel de bacterias. Lávalas cada 7-10 días con un limpiador específico o jabón neutro. El agua debe estar tibia, nunca caliente. Masajea suavemente las cerdas y enjuaga hasta que el agua salga clara. Sécalas en posición horizontal o con las cerdas hacia abajo para evitar que el agua dañe el mango. Nunca las seques con secador, el calor puede deformar las cerdas. Una vez al mes, haz una limpieza profunda con aceite de oliva y jabón para eliminar residuos difíciles. Guarda tus brochas en un lugar seco y libre de polvo.